Diez años sin el talento de Amy Winehouse

El 23 de julio de 2011 la luz de la cantante Amy Winehouse se apagó a los 27 años, en el clímax de su fugaz carrera artística, pero el legado de sus canciones y el rugido de su voz todavía retumban entre las calles del barrio londinense de Camden una década después. Amy Jade Winehouse nació en 1983 en el seno de una familia judía del barrio de Southgate.

Los pubs londinenses de Camden fueron clave en la vida de Winehouse. En ellos creció como artista y en ellos conoció y se enamoró perdidamente de Blake Fielder-Civil. La cantante incluso llegó a tatuarse su nombre, para poco después descubrir su infidelidad. No solo tuvo que lidiar con su ruptura, sino también con trastornos alimenticios derivados de una depresión. Con este telón de fondo, Winehouse comenzó la creación de la que sería su obra maestra: Back to Black (2006), que le valió cinco premios Grammy. A través de sus desgarradoras letras, inspiradas en Fielder-Civil, el alma de Winehouse gritaba de forma ensordecedora. En ellas habló de cómo “el amor es un juego perdedor” y de cómo había “secado” sus lágrimas a base de alcohol y drogas.

A pesar de todo, Winehouse decidió darle a Blake una segunda oportunidad y se casaron en 2007. La fama de Winehouse crecía estrepitosamente en todo el mundo, unida a los repetidos escándalos protagonizados por la pareja, lo que convirtió a la artista en el blanco perfecto de la prensa. Fue ese momento en el que la narrativa del personaje de Amy Winehouse, con su característica raya de ojos, se apoderó de la persona, hasta acabar con ella.

Fuente. Última Hora

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El 23 de julio de 2011 la luz de la cantante Amy Winehouse se apagó a los 27 años, en el clímax de su fugaz carrera artística, pero el legado de sus canciones y el rugido de su voz todavía retumban entre las calles del barrio londinense de Camden una década después. Amy Jade Winehouse nació en 1983 en el seno de una familia judía del barrio de Southgate.

Los pubs londinenses de Camden fueron clave en la vida de Winehouse. En ellos creció como artista y en ellos conoció y se enamoró perdidamente de Blake Fielder-Civil. La cantante incluso llegó a tatuarse su nombre, para poco después descubrir su infidelidad. No solo tuvo que lidiar con su ruptura, sino también con trastornos alimenticios derivados de una depresión. Con este telón de fondo, Winehouse comenzó la creación de la que sería su obra maestra: Back to Black (2006), que le valió cinco premios Grammy. A través de sus desgarradoras letras, inspiradas en Fielder-Civil, el alma de Winehouse gritaba de forma ensordecedora. En ellas habló de cómo “el amor es un juego perdedor” y de cómo había “secado” sus lágrimas a base de alcohol y drogas.

A pesar de todo, Winehouse decidió darle a Blake una segunda oportunidad y se casaron en 2007. La fama de Winehouse crecía estrepitosamente en todo el mundo, unida a los repetidos escándalos protagonizados por la pareja, lo que convirtió a la artista en el blanco perfecto de la prensa. Fue ese momento en el que la narrativa del personaje de Amy Winehouse, con su característica raya de ojos, se apoderó de la persona, hasta acabar con ella.

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